Las frías calles han sido morada de una pequeña niña por más de un año. Sobreviviendo con la caja de cigarros que lleva de un lado a otro, para conseguir sustento. La noche que nos compete, la pequeña Lily ha vuelto a su rincón en aquel sucio callejón, hambrienta, ya que no pudo vender nada. Cobijarse con el periódico no será suficiente para calmar el frío... y la tos se está poniendo cada vez peor.
La niña enciende uno de sus cigarros y empieza a alucinar que se encuentra ante un gran banquete; sueño que le dura poco, hasta que las cenizas alcanzan sus dedos.Enciende otro, buscando nuevamente esa dulce fantasía, pero esta vez, ve a su abuela; la única persona que le ha demostrado algo de cariño en este mundo. Pero nuevamente, el cigarro se consume entre sus manos.
Prueba una vez más y esta vez intenta alcanzar a su abuela, la cual la espera con los brazos abiertos. Lo que la niña ignora, es que poco a poco su alma se está desprendiendo de su cuerpo, y solo vuelve en sí para encender un nuevo cigarro.
Lentamente, la niña ha gastado toda su cajetilla... En sus manos, tiene el último cigarro, lo enciende y finalmente alcanza su abuela. Le dice que la lleve con ella, que ya no quiere estar sola. La abuela solamente responde: "aún no es tiempo de que me acompañes, pero... Ya no estarás sola." La abuela empieza a desvanecerse y la niña corre para alcanzarla, pero en ese momento, se acaba su cigarro. La pequeña cae al suelo llorando, maldiciendo que ya no volverá a ver a su abuela.
Su mirada se va apagando lentamente bajo la lluvia, pero es recogida por una extraña sombra con gabardina que le susurraba "Todo estará bien". Cae dormida y el misterioso hombre se la lleva en brazos.
Al despertar, la pequeña se encuentra en un extraño lugar, y a su lado, un hombre que la ha estado cuidando. El hombre se presenta como Edgar y le ofrece la oportunidad de vivir en su jardín. Un espacio en donde no volverá a estar sola... Donde podrá conseguir una nueva familia.
Lily no lo duda ni un segundo. Se ofrece a crear un cultivo en el jardín, gracias a las enseñanzas de su abuela. Adora a Edgar, al cual empieza a llamar "Maestro", ya que éste, en compañía de Alessandra, le enseñó a leer y escribir. Al recuperarse completamente, su Maestro le otorga su propio espacio, en el cual la pequeña decide plantar Lirios de diversos colores.